CCVI diebus

•23 de julio de 2014 • Dejar un comentario

 

Diebus trece

 

Convivo con la fantasía de estar con vos. Miro alrededor, y atrás, y la veo: enceguecida y con los ojos rojos y saltones viene la realidad y la atropella. Entonces salgo desesperado al auxilio de esa fantasía.

Es mi neurosis: me sirve para inventar (me) (nos) diálogos que yo conduzco por las noches. Y me desvelas en los ojos en esas noches. Y cuando intento pedirte que te vayas ya no puedo nombrarte porque todo lleva tu nombre, porque ya todo es tu nombre. Entonces vuelvo a salir al auxilio de la fantasía…

Lo Hago todos los días. Es una manera de protegerme.

 

 

Diebus 29 (del 12)

 

Tuve la sensación de escaparle a un respiro,

el convencimiento fatal del para siempre.

Fui concibiendo las chances, de repente,

de seguir aislado de mi absurdo.

Tuve la sensación de no andar nunca más solo,

la propiedad de huellas de a pares.

Tuve la espera de esperar en las esquinas

y la amabilidad de llevar algo de guita en el bolsillo.

Pero fue la sensación y no otra cosa,

el cálculo de chances para autoconvencerme.

Tuve la mirada perdida y confundida.

Y tuve también la esperanza ésta,

la misma que tengo acá

ahora.

 

 

N. 101 dies nubis

 

No da. La vida sin vos no da. Es absurda. Aburrida.

Sin ganas de volver de ningún lado. No tiene olor a café el ambiente ni la piel. No tiene un perfume. Ni ropa que me quede linda. Ni de la mano por la calle. Ni cordones para pararse en las esquinas. Ni pescado.

No tiene tachos sucios para limpiar. Ni vientito en la cara. No hay lluvias que den miedo ni abrigos posibles. No hay sures porque no están tampoco los nortes, y si pudiera haberlos serían la misma cosa.

No hay ruido de semilla que crece cuando quiere, cuando puede. Ni horas largas ni afueras con nubes. La noche está cansada de verme ser.

No hay nada.

 

 

Nothing Gil (121 días)

 

Dame de tu boca acobardada

los besos que me escondes. Dame

de tu boca la sonrisa desarmada,

la cómplice suposición de la noche acabada.

Dame, tu que tienes, mi esperanza acompañada

del soplo de tus labios. Dame otro beso

y con él la eternidad. Dame de tu boca

las alas y el cielo donde volar.

Dame con tu boca todo.

Y si no no me des nada.

 

 

Mitad del mundo (182,5). Return

 

Como una calle del bajo central. Como un trapo viejo, sucio y gastado que no absorbe más nada.

Como un limón con su acidez usual. Como el payaso hipócrita que hace reír al mal.

Somos vigilantes prendidos en costas perdidas de un mar seco. Estamos hechos de deshechos de olvido. Nos hemos olvidado, nuevamente, de amar. Nos hemos olvidado, vueltos olvidos.

Somos olvido y perfume y noche y nada más. Somos primeros, remotos. Y somos final.

 

 

198´s Sun

 

Sos como lo que nunca vino.

Un grito apenas, una estampida contra un muro

ciego y enredado con otros muros

ciegos y enredados con otros.

La que nunca vino y se va.

La que llega al sol subida a una nube oscura

y torpe

y mansa

y desabrigada.

Y yo que espero.

Y no sé más nada.

La curva,

la inmensa curva de las soledades,

todas dispuestas ante mi como para que elija

la que más me convenga, se retuerce

sobre sí misma y entre mis pies.

Las ventanas se cierran una a una.

Y entre los muros se abre un pasillo angosto,

plural y lleno de otras soledades

tan solas

que te dan ganas de quedarte a acompañarlas.

 

 

Julio Cortázar (D. 206)

 

“Un puente no se sostiene de un solo lado”