La causa de otra disconformidad dada

Quietud;
la playa más solitaria de todas,
la noche más blanca y de luna,
la fuga menos dispersa y torpe.
Espuma;
un beso en el borde del beso,
el grano arrojado a desgano,
la hora que ahora ya es antes.
Eolo;
el dios más perverso de todos,
el más cálido amigo del hombre,
el amante de otras mujeres.
Clepsidra.
Entre un reloj de arena
y este reloj de agua
no sé con cuál quedarme.
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~ por Franco en 2 de agosto de 2009.

5 comentarios to “La causa de otra disconformidad dada”

  1. como es un reloj de agua?

  2. ni en pedo funcionarían las clepsidras con el agua contaminada de hoy en día

  3. ¡Entonces son válidas para la poesía, flaquín!

  4. muy buenooo
    a mi me re gustó!!!
    te kiero frankiñooo!!!
    besotes!!

  5. […] del amor y al unión del espanto que le hace querer tanto a Buenos Aires, me llevó a escribir La causa de otra disconformidad dada. Aunque más debería culpar yo a El libro de arena que al propio Borges. También debería culpar […]

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